miércoles, 22 de agosto de 2007

Perspectivas en comunicaciones. OCDE 2007 resumen

Presentación.
No podría sorprender que la industria de las telecomunicaciones se estuviera transformando como se transforma el espacio en que se implementan. Después de la crisis del año 2000, la industria de la telecomunicación atraviesa por profundas modificaciones que proyectan nuevos escenarios que deben ser conocidos para el diseño estratégico de las comunicaciones. Consignemos como el punto central de esta transformación la creciente convergencia de sistemas. Es en consecuencia esperable que cualquiera que fuera el ámbito de implementación de TIC´s que consideráramos, éste se viera afectado por las modificaciones que tienen lugar en el ámbito de los operadores de la telecomunicación, sea en los cambios tecnológicos mismos, o en el desarrollo de nuevos servicios. De la misma manera, podríamos decir que la “tendencia hacia la convergencia”, se expresa en cuanto a que los análisis generales de tendencias, son cada vez mayormente compartidos –aunque con algunos desfases en el tiempo-, en los diferentes ámbitos nacionales.

El texto que sigue, corresponde a un análisis sobre desarrollo, transformaciones y tendencias en el ámbito señalado, en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que agrupa a los 30 países más desarrollados del orbe (y que recientemente ha aprobado la incorporación de Chile). Se considera con razón que en las actuales condiciones de la globalización, los países de la OCDE indican –más que de alguna manera-, los caminos a seguir para el resto. En este sitio se publica una traducción al español “no oficial” del resumen del estudio en inglés, cuya versión in extenso puede accederse por el hipervínculo que lo identifica a la derecha de nuestra página. Consideramos que su lectura resulta de particular interés para la comprensión del contexto.

Crecer por las transformaciones.
La transmisión de voz sigue siendo la fuerza dominante en los mercados de telecomunicación de la OCDE, que ya han logrado por este concepto ingresos por un billón de dólares. Sin embargo, los servicios de voz y la estructura de los ingresos en la telecomunicación están evolucionando. En la actualidad, los servicios de telefonía móvil integran el 40% de todos los ingresos por telecomunicación en el área de la OCDE y los suscriptores móviles superan a los fijos en una proporción de 3 a 1. Al mismo tiempo, las tecnologías como Voz sobre Protocolo de Internet (VoIP, VozIP o telefonía IP) están ejerciendo una fuerte presión a la baja sobre los precios de los servicios de transmisión de voz. El efecto de la telefonía IP impacta en los precios de las llamadas internacionales en líneas fijas, por lo cual muchos operadores de telefonía IP ofrecen ahora paquetes de planes de suscripción con tarifa plana. Por consiguiente, el futuro de los flujos de ingreso por la transmisión de voz es poco claro.

El número de conexiones a Internet de alta velocidad es una de las principales razones por las que tecnologías como la telefonía IP han tenido tales repercusiones en el mercado. La banda ancha está convirtiéndose rápidamente en la tecnología dominante para acceso a Internet en el área de la OCDE; 60% de sus 256 millones de suscriptores a la red ya tienen conexión de banda ancha. Los nuevos ingresos por banda ancha han ayudado a los operadores a compensar las disminuciones en ingresos por transmisión de voz.

En la actualidad es una práctica común que los operadores comercialicen un servicio múltiple de video, telefonía y transmisión de datos para conservar a sus suscriptores, además de integrar nuevos servicios que generen ingresos. Los usuarios ya pueden suscribirse al servicio múltiple mediante diversas plataformas, puesto que los operadores de mercados anteriormente bien diferenciados han empezado a competir. Por lo tanto, los proveedores de cablevisión usualmente ofrecen transmisión de datos y de voz, mientras que las compañías de telefonía celular complementan su oferta con paquetes de transmisión de datos y video, y los proveedores de telecomunicación tradicional ofrecen servicios múltiples similares mediante sus redes.

A los consumidores los beneficia que se desmantelen las barreras entre los mercados, ya que ahora pueden elegir servicios similares y sustituibles entre varios proveedores. Al mismo tiempo, la eliminación de esas barreras está obligando a las autoridades en la materia a revisar de nuevo cómo se reglamentan mercados específicos. Estos temas pueden ser delicados si los reglamentos específicos por red están estrechamente relacionados con una política cultural o social.

Transformación dirigida por la competencia.
La transformación actual en los mercados de la telecomunicación es producto de una mayor competencia. Los mercados con niveles sanos de competencia han impulsado la integración de servicios innovadores y apelan a la fijación de precios. En varios países miembros de la OCDE, el acceso desglosado al bucle local modificó el competitivo panorama al permitir que múltiples proveedores vendieran servicios de comunicación por la misma línea. La competencia basada en la infraestructura, para variar entre cablevisión y las redes de telecomunicación, también alentó a los operadores a participar en las áreas de negocios tradicionales de sus rivales y ha reducido el precio para los consumidores.

En los dos últimos años se ha visto participar a redes municipales en el competitivo panorama de la telecomunicación. Diversas ciudades y poblaciones han construido o propuesto programas para redes de acceso inalámbricas o de fibra como una forma de mejorar la conectividad de los residentes. Algunas de esas redes se han construido conforme a reglas de “acceso abierto” que exigen al operador de la red ofrecer capacidad a cualquier prestador de servicios en igualdad de condiciones. En otras áreas se están promoviendo redes Wi-Fi de bajo costo como una forma de mejorar los servicios públicos y de resolver los problemas de la brecha digital.

Signos de cambio.
El aumento en el acceso a Internet de banda ancha indica un cambio en la forma en que se prestan los servicios de telecomunicación y se fijan sus precios. Las tendencias muestran un viraje obvio, de pagar por voz a pagar por datos, que también puede usarse para la transmisión de voz. Algunos operadores ofrecen ahora paquetes de tarifa plana para llamadas nacionales e internacionales a líneas fijas. Otros han introducido llamadas ilimitadas, con tarifa plana, de suscriptores móviles a un grupo de números telefónicos preseleccionados. La fijación de precios con una tarifa plana es también la estructura dominante para el acceso de banda ancha en el área de la OCDE.

La fijación de precios de una tarifa plana se aplica, para variar, a un servicio específico. Sin embargo, en los últimos dos años también se ha presenciado la introducción de la convergencia fija-móvil. Diversos operadores ofrecen ahora teléfonos que funcionan como celulares fuera de la casa, pero que se conectan a una línea habilitada con Bluetooth o Wi-Fi en el interior de ésta. Esas ofertas están en sus etapas iniciales, pero demuestran cómo está disminuyendo la distinción entre la telefonía móvil y la fija.

La convergencia de servicios se comercializa como una forma de eliminar la necesidad de dos suscripciones telefónicas (una fija y otra móvil) y de reducir los costos de telefonía para los consumidores. De hecho, en los últimos dos años han bajado los precios para todos los tipos de telecomunicación en general, a la vez que han mejorado los servicios. Por ejemplo, como ya es norma, en la actualidad los consumidores pagan menos por el acceso de banda ancha que hace dos años, en tanto que en general las velocidades de conexión han aumentado. Las bajas en precios y mejores servicios han sido lo más notable en mercados que se distinguen por una competencia intensa. La competencia puede deberse a que se ha intervenido en la reglamentación, como en el caso del acceso desglosado al bucle local, o ser el resultado de una nueva competencia basada en la infraestructura. En particular, la competencia entre los proveedores de servicio alámbrico tradicional y los que ofrecen acceso inalámbrico está ampliando los mercados de telecomunicación. Ambas tecnologías quizá no sean sustitutos perfectos, pero las ofertas de transmisión de datos con tarifa plana, en redes móviles, están empezando a competir con las conexiones de banda ancha en los hogares. El grado máximo de esa capacidad de sustitución es poco claro, ya que las demandas individuales de banda ancha pueden exceder la capacidad de las redes inalámbricas. Sin embargo, es evidente que determinados servicios de transmisión de datos pueden ser tan competitivos en las redes móviles como en las fijas.

Antes, la competencia en los mercados de telecomunicación se limitaba a otros operadores nacionales, pero ahora los usuarios pueden recibir servicios desde cualquier parte del mundo por medio de una conexión de banda ancha. Los suscriptores de banda ancha de un país pueden perfectamente contratar un servicio de telefonía local de otro país que les sea proporcionado por Internet. Los mercados nacionales de radiodifusión también están experimentando cambios, de la misma manera en que los países empiezan a pasarse a la radiodifusión digital y a causa de una mayor competencia por la capacidad de Internet. Estos avances están llamando la atención para que se hagan cambios en la reglamentación que quizá sean necesarios en el futuro.

El crecimiento y el desarrollo de los mercados de comunicación también se reflejan en el comercio del equipo respectivo. El comercio de la telecomunicación sigue creciendo en el área de la OCDE y ya constituye el 2.2% de todo el comercio. El crecimiento es muy notable entre los países miembros y los que no lo son, y las crecientes importaciones de países como China están teniendo consecuencias importantes en las balanzas comerciales. Las exportaciones a los países no miembros han subido 66% desde 1996, mientras que las importaciones de esos países han crecido 112%.

China es uno de los cinco países nuevos del grupo conocido como BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica). Están entre los mercados mundiales de crecimiento rápido de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) y los avances en estos cinco países tienen efectos indirectos en el área de la OCDE. Entre el año 2000 y el 2005, el gasto en TICs en las economías del BRICS aumentó más de 19% al año: de 114 000 millones a 277 000 millones de dólares, mientras que el gasto mundial en TICs aumentó sólo 5.6% al año, y el gasto por país en la OCDE fue de 4.2% al año.

Los avances recientes en los mercados de comunicación de la OCDE han sido benéficos para los consumidores y siguen aumentando el porcentaje de gasto familiar en servicios y bienes de comunicación. Esos mercados seguirán evolucionando en los próximos dos años en la medida en que los operadores se diversifiquen, al pasar de la transmisión de voz a una gama más amplia de servicios. Eso exigirá que los responsables de la formulación de políticas efectúen un control y un seguimiento constantes de los mercados y que evalúen nuevamente las políticas que ya no sean las óptimas. Habrá más interés en hacer que las tecnologías basadas en la fibra estén al alcance de los usuarios finales y las autoridades se enfrentarán a decisiones respecto al papel de la reglamentación con relación a esas redes. Por último, es probable que en los próximos dos años se vea una integración más estrecha de los mercados de telecomunicación y de radiodifusión en la medida en que se presten más servicios de video mediante redes de telecomunicación. Por consiguiente, es esperable una creciente presión sobre las autoridades para que homologuen las políticas de contenido en todas las plataformas.


Visiión

lunes, 6 de agosto de 2007

Tres citas y una Visiion

"En esencia, la ciencia debe comprenderse como una empresa colectiva de comunicación".
Albert Einstein.
"Una teoría científica no es un reflejo de lo real, sino la aplicación sobre lo real, de un sistema coherente, concebido por el espíritu humano en condiciones cognitivas e históricas particulares".
Ilya Prigogine.
"Si tienes una manzana y la intercambias con una persona que también tiene una manzana, al final del proceso, ambos tendrán una manzana. Si tienes una idea y la intercambias con alguien que también tiene una idea, al final del proceso, ambos tendrán dos ideas cada uno".
George B. Shaw.
Somos el horizonte que se perfila ante la humanidad, el barco en el que navegamos y todos los miembros de su tripulación.
Equipo Visiion.

Comentarios al gráfico de J2f

Comentarios explicativos al diseño del modelo operativo de Juntos 2a Fase (J2F).

El esquema de gestión, monitoreo y seguimiento de Políticas Públicas concebido y diseñado por nuestra empresa Visiión para cumplir con los requerimientos de operatividad, pertinencia, transparencia y eficacia, necesarias a la implementación de los modernos programas de protección social que desarrolla la Red de Protección Social Juntos en la actualidad, requiere ser explicada de manera especial. La particular convergencia de herramientas tecnológicas de última generación, junto a la concepción de permanente retroalimentación sistémica que sustenta nuestros innovativos desarrollos en la materia, requiere de la constante diseminación de nuestros conocimientos y propuestas entre usuarios y beneficiarios, quienes gracias a ello, dejan de ser “consumidores pasivos” de los programas y la tecnología, para asumir crecientemente un rol de actores sociales plenamente empoderados, en la compleja interfase social de tecnologías y fortalecimiento de redes que juntos por la gente, gobierno y empresa llevamos exitosamente a cabo.

1. De esta manera podríamos decir que mas que dos ejes centrales alrededor de los cuales se estructura el diseño de la 2ª Fase, este consiste en un conjunto de componentes que se ubican al interior del campo magnético que generan los dos “polos / fuerza” de interoperabilidad y control social, quienes otorgan dirección y cohesión a las redes de actores que articulan el presente diseño de nuestra propuesta de implementación. En efecto, a la “interoperabilidad” concebida tradicionalmente como intercambio pertinente de información entre las instituciones involucradas en los procesos cual nodos significantes de una red, agregamos el sentido innovador (producto de la experiencia) de ser -a la vez- resultado inicial y final de un diálogo reflexivo y conversación permanente entre actores. Ello permite naturalmente al otro polo del “control social”, que los beneficiarios ejerzan democráticamente las prerrogativas de seguimiento y control actualizado de todos los procesos que al interior de esta red de significantes puedan producirse. De manera gráfica, podemos decir que al interior del “universo de políticas públicas” que de acuerdo a las líneas de fuerza que entre estos dos polos virtuales de interoperabilidad y control social, interactuen de manera dinámica al menos siete componentes modulares, que representan de manera práctica en el plano nacional, las distintas manifestaciones institucionales de las políticas gubernamentales en el tiempo y que constituyen el campo de expresión histórica y social que la Interoperabilidad y el Control Social permiten resignificar.

2. Sin duda, siendo la realidad de las personas en el territorio, el constituyente esencial de nuestros objetivos, es conveniente identificar en primer lugar la importancia de los Planes Familiares, quienes se constituirán en el núcleo activo que permitirá el desarrollo y evolución del programa, así como la esencia de las relaciones que habrán de establecer los demás componentes de la red. Por otra parte, la constitución de los Planes Familiares permitirá la cuantificación necesaria a las previsiones conducentes al monitoreo y seguimiento de los programas. Los planes familiares se establecerán de acuerdo a un eficiente e innovador modelo participativo trifásico concebido, que contempla: a) línea base familiar, b) línea base territorial, y c) oferta programática. La información requerida para constituir estos tres elementos de los cuales se componen los planes familiares, se obtiene a partir de la labor de captura precisa de data que permiten las fichas de terrenos, labor realizada en terreno por los co-gestores.

3. A partir de esta base “centrada” en las dinámicas sociales de las familias en sus contextos territoriales -que constituye como hemos dicho el origen y el fin de nuestros desarrollos-, se constituirá un segundo nivel operativo que con propiedad llamamos “demanda”. Sin embargo la utilización aquí de este concepto requiere una precisión, por cuanto no nos remite a la simple concepción tradicional que la establece como “expresión y conciencia de necesidades”, sino como resultado concreto de la experiencia en un nuevo desarrollo conceptual, que incorpora la oferta y la gobernabilidad. La adecuada comprensión de este segundo nivel, tanto por sus alcances teóricos como político-operativos, resulta de la máxima importancia por cuanto recoge precisamente, elementos sustantivos identificables de nuestra experiencia en anteriores modelos similares de protección social, particularmente en el caso de Chile. En efecto, generalmente, la demanda se concibe como un elemento basal estático separado -y podríamos decir autónomo-, de la interrelación dinámica y en permanente cambio que implica su articulación con la oferta disponible, así como con los mecanismos institucionales que la llevan a cabo. Nuestra propuesta por el contrario, permite concebir la demanda como la acción momentánea y funcionalmente detenida en el tiempo, de un proceso dinámico que ya ha sido modificado por anteriores intervenciones de los entes estatales y las formas y mecanismos a través de los cuales se expresan las formas concretas en que se ha logrado beneficiar a la población objetivo (oferta) y de la cual obtenemos ahora el estado actualizado de sus necesidades, expresadas a través de los canales adecuados dispuestos para ello (gobernabilidad).

4. Por otra parte, lo central de las actividades de monitoreo y seguimiento, (concebido como otro nodo de esta red de componentes que describimos) se produce en las dos interfaces generadas antes y después de la plena constitución de la demanda, de acuerdo a los criterios con que la hemos descrito: cuando la operación de la plataforma permite establecer en cada caso el estado de avance de los logros básicos y planes familiares para articularse consistentemente en una demanda, y cuando el procesamiento de la síntesis de oferta y gobernabilidad se desplaza hacía el siguiente nodo, permitiendo el sentimiento de los logros básicos a través de la interoperabilidad. Señalemos que en este punto, la interoperabilidad implica la utilización de la data contenida en el RUAF como base, aunque sobre éste volvamos más adelante.

5. La migración de los datos de la demanda, permite la articulación coordinada, orgánica interoperable y central de las trece instituciones que el gobierno ha dispuesto convocar para constituir la red institucional del Sistema de Protección Social Juntos. Este núcleo central articulador de las tareas de cohesión social, y gobernanza democrática, que podríamos llamar el corazón y la cabeza de la red de protección social, es el nodo que identificamos como aquel de Gestión de la Red. Aún cuando la representación gráfica, por sus condiciones inherentes, no sea estrictamente apropiada para dar cuenta del flujo constante y en todas direcciones, que permite el intercambio de información entre los nodos componentes de la red[1], señalemos que al situarlo como centro neurálgico de éste proceso complejo, que conjuga las condiciones particulares de una demanda caracterizada territorialmente, con las condiciones de centralidad que requiere la adecuada toma de decisiones en un sistema jerárquico como el gobierno, en el desarrollo explicativo que hemos hecho hasta aquí, es evidente que falta el componente financiero o presupuestario, que en todos los casos, de acuerdo a las disponibilidades, permitirá la adecuada respuesta a las demandas, a través de la constitución de una oferta que, como hemos dicho, incorpore en si misma las condiciones de la gobernabilidad.

6. Para ello, la información proveniente de dos nuevos nódulos superpuestos y de flujo unidireccional, serán en síntesis recogidos, procesados y distribuidos por el conjunto de procesos de interoperabilidad institucional que constituye la Gestión de la Red. En primer lugar el presupuesto anual de la nación (básica y operacionalmente constituido por el sistema SPI y por “otros”) y en segundo lugar, el presupuesto a la vez autónomo y parte constitucional del anterior, que constituye el presupuesto de la Red de Protección Social Juntos, cuyo procesamiento analítico deriva directamente como insumo decisional fundamental en el nodo de gestión de la red.

7. Esta síntesis explicativa del proceso dinámico de la segunda fase de la Red de Protección Social Juntos (J2f) que hemos concebido para complementar la comprensión de los gráficos operacionales que la constituye, sería por cierto incompleta, si no consideraremos mencionar en ella, la importante participación que jugarán en su desarrollo operacional, los componentes de los programas sociales y de otras fuentes vinculadas a la Red Juntos que ya se han incorporado y se irán incorporando más adelante al Registro Único de Asistencia Familiar (RUAF), para permitir el seguimiento administrativo de los logros básicos familiares. Esta breve mención, cumple con el propósito de recordar la importancia de ésta iniciativa dentro del diseño que presentamos, aún cuando tanto por su naturaleza como por el tratamiento específico que su desarrollo institucional requiere, este componente tendrá características específicas que lo diferencian del resto de los nodos relacionales considerados y que requiere, en consecuencia, de un tratamiento particular adecuado a los importantes objetivos con que su diseño fue inscrito en la historia reciente del proceso de modernización del estado colombiano.

[1] De acuerdo a los principios de Interoperabilidad Dialógica (ID), que constituyen la esencia de las características innovadoras del modelo Plataforma Tecnológica y Fortalecimiento de Redes que proponemos.

Interoperabilidad Dialógica (ID)

Nuevos escenarios cognitivos y colaboración sin fronteras.

Si el propósito general de las tecnologías de información y comunicación en el ámbito de la protección social, es el de permitir la gestión de los programas y proyectos destinados a corregir determinados problemas sociales derivados de una insuficiente distribución del ingreso, nuestro propósito se orienta además a entregar las herramientas teóricas y prácticas que requieren los actores sociales que conectamos a la plataforma tecnológica, para entender que forman parte de un proceso civilizatorio nuevo, transcendente y complejo, cuyos resultados en gran medida dependen de su propia participación cada vez más consciente, profunda y organizada. Precisamente la esencia de lo que hemos llamado Interoperabilidad Dialógica (ID): la estructura sistémica de un proceso social que conjuga una Plataforma Tecnológica en ambiente Web, con las redes humanas que la utilizan. Conversación y diálogo entre operadores de un tejido comunicacional abierto, cuyos nodos interoperables son el soporte, el resultado y el vehículo de políticas destinadas al servicio de las personas y el crecimiento organizacional y cognitivo de las redes de actores que las generan en retroalimentación constante. Esta dinámica de transmisión de contenidos, sería insuficiente, si no incorporara de manera orgánica, a cada paso de su evolución, los criterios de actualización académica que la globalización permite.

En este sentido, nuestra empresa desarrolla como una de sus funciones específicas una labor de investigación permanente, que basada en principio de la retroalimentación, permite la constante mejora de los procesos cognitivos y metodologías implementadas, de acuerdo a las condiciones del contexto donde se desarrollan. Mediología o estrategia de comunicación, nos caracterizamos por realizar consciente y metódicamente, desde el principio de nuestra colaboración, un proceso de transmisión de los conocimientos activos así desarrollados, hacia las personas que en los distintos niveles participan de los programas que implementan, activando de esta manera la utilización de las tecnologías de información en el propósito declarado del fortalecimiento de la Red de actores, entendida como elemento central de la mejora en las condiciones de la calidad de vida de la gente. Anotemos que ello es coherente con nuestro propósito de remitir al marco teórico de la Triple Hélix para explicar y fundamentar nuestros desarrollos, actualizando el fundamento conceptual de manera adecuada al complejo mundo de la protección social, para contribuir a conducir nuestro trabajo con distintos grupos humanos hacia la Sociedad del Conocimiento, definida como una sociedad centrada en las personas, con claros principios colaborativos, mayor equidad y orientada al desarrollo, dónde el conocimiento tiene además un rol medular.

Recordemos que los criterios centrales de la teoría de la “triple hélix” (o triple hélice), están orientados a la construcción de una interfase activa, a la vez comprensiva, pertinente al contexto, replicable y permanentemente retroalimentada, entre el gobierno la empresa y la academia, es decir, los tres actores institucionales llamados a construir de manera colaborativa e innovadora las condiciones del mundo globalizado en que vivimos. Estos tres elementos de naturaleza diferente, y hasta hace muy poco tradicionalmente autónomos e independientes entre sí, convergen en la sociedad del conocimiento en el desarrollo de instancias teóricas y de metodología prácticas lo suficientemente flexibles como para adaptarse a un mundo en constante cambio y lo suficientemente operativas como para hacer eficiente el funcionamiento de sus estructuras. De tal manera, cuando aplicamos a un programa de protección social en germinal desarrollo, los enfoques teóricos concebidos en foros internacionales del más alto prestigio académico, no sólo reproducimos en la práctica el modelo complejo de la “triple hélice”, sino que actualizando nuestros conocimientos los ponemos simultáneamente al alcance de nuestras contrapartes sociales, contribuyendo de manera sustantiva a mejorar la calidad del análisis, así como permitiendo la transmisión de los principios que le darán sustentabilidad.

Es así que resultará pertinente inscribir en estos comentarios que acompañan el diseño operativo de la Red de Protección Social Juntos de Colombia, la reciente declaración de Kronbreg, resultado de un llamado de la UNESCO, bajo el auspicio de la cual en esa ciudad de Alemania, se reunieron expertos de dieciséis países durante la semana pasada, para analizar y determinar el estado de avance y las proyecciones y características del tránsito social que vivimos, entre la sociedad de la información y la sociedad del conocimiento. En efecto, las conclusiones de este reciente simposio de alto nivel resultan más que apropiadas con los criterios rectores que identifican a Visiion como una Empresa de Conocimiento (ECO), tanto como con las labores explicativas y comprensivas que acompañan el diseño de la segunda fase del programa Juntos y la clara comprensión de los mecanismos a través de los cuales funciona, que nos planteamos como requerimiento adicional desde su inicio.

En efecto, la última semana del mes de junio del 2007, los miembros del grupo de adquisición de conocimientos de la UNESCO, emitieron una declaración en la cual establecen las características radicales de los cambios que sufrirán los próximos años los procesos de adquisición, construcción del conocimiento y transmisión de sus contenidos. Los procesos de construcción del conocimiento, así como aquellos a través de los cuales se harán conocidos, serán cada vez más dependientes de la doble condición de masificación y mayor capacidad de las tecnologías de información y comunicación, quienes de esta manera, se constituyen en un actor clave de los procesos de transformación de las sociedades humanas en los próximos tiempos. La declaración de Kronberg, hace un llamado a los líderes de los sectores públicos y privados para fomentar los cambios organizacionales que permitan a las personas superar las barreras consideradas como tradicionales en los procesos de adquisición y comunicación del conocimiento. Los expertos anticipan que en las décadas a venir la importancia de adquirir conocimientos factuales (referidos al “hacer”) –que ha orientado hasta aquí las dinámicas sociales educativas-, decrecerá en la misma medida que aumentará la necesidad de desarrollar habilidades en las personas para encontrar soluciones innovativas a los problemas siempre renovados que les planteen escenarios sociales de creciente complejidad. Así, encontrar, evaluar, organizar y usar creativamente la información relevante, tanto como la capacidad de aprendizaje constantemente renovada y el desarrollo de capacidades usualmente no reconocidas, como la intuición, se volverán incluso comercialmente importantes.

En la declaración que señalamos, dieciséis expertos internacionales de trece países concluyeron que el proceso de adquisición y transmisión social del conocimiento, entre personas, grupos e instituciones, están enfrentando cambios dramáticos que sólo irán en aumento, fundamentalmente debido al rápido desarrollo de las tecnologías de información y comunicación. Los modelos de adquisición del conocimiento, el rol de los profesores y capacitadores, los marcos institucionales y los métodos que se utilizan, verán producirse cambios radicales, que realzarán el papel de la creatividad y la innovación, instalando a los procesos abiertos y colaborativos en el eje insustituible de lo necesario.

Es altamente significativo señalar que junto al rol fundamental que juegan en este proceso los desarrollos de las TICs, se plantea que los procesos de toma de decisión y comunicación del conocimiento, así como las instituciones involucradas, habrán de concentrarse mucho más en el desarrollo de habilidades sociales y emocionales que hasta ahora, de conocerse (como mecanismos intuitivos), se han dejado de lado. Los expertos anticipan que así como los educandos jugarán un rol crecientemente preponderante en el nuevo proceso de construcción del saber, que cada vez más incorporará ámbitos de creación y de diseminación de contenidos, los educadores actuarán cada vez más y en consecuencia como gestores y facilitadores de los procesos de un aprendizaje, cuyo conocimiento se genera en conjunto y de manera colaborativa. Subrayan los expertos que las condiciones de este nuevo contexto harán necesaria la decidida participación de todos incluyendo el sector privado, la academia y las comunidades de usuarios, en el desarrollo de políticas y estrategias de implementación a largo plazo. En este escenario prospectivo, el papel de asociaciones colaborativas, multisectoriales y multidisciplinarias de nuevo cuño, serán las llamadas a proveer soluciones humanamente sustentables en las aplicaciones de TICs, que permitirán los saltos cognitivos a los que finalmente remiten los nuevos escenarios de creación de conocimiento y su transmisión.

En los últimos diez años hemos visto un dramático aumento de la dependencia local de los procesos de desarrollo global, y por ende de las dificultades que plantea la habilidad para producir de manera eficiente la diseminación y uso de la información y el conocimiento. La hoy paradojal -pero histórica- falta de acceso generalizado al conocimiento disponible, ha acentuado crecientemente la marginalización y la deprivación económicas, y cualquier esfuerzo tendiente a mejorar las condiciones de vida de los grupos humanos debe contemplar las herramientas y metodologías necesarias para colaborar en el sentido de otorgar al conocimiento, un rol crecientemente decisivo en los procesos de desarrollo económico. El conocimiento es cada vez más, una condición esencial para tomar decisiones apropiadas a propósito de las opciones que presenta la vida, a personas e instituciones y por lo tanto, lo es también la necesidad de aumentar continuamente la cantidad y calidad de los mecanismos sociales de comunicación y transmisión de contenidos que permiten articular las nuevas tecnologías. El correcto desarrollo de la Interoperabilidad Dialógica (ID), concebida por Visiión, además de permitir la gestión integral de los programas de política pública, convierte los procesos implícitos de adquisición del conocimiento, en una nueva forma cognitiva de relacionar a los seres humanos entre sí.

Por el contexto J2f

Presentación de intereses.

Los enormes desafíos políticos que plantea a los países la cada vez mayor globalización de la economía y la tendencia a la homogeneización de sistemas que implica, hacen que la tarea para transformarlos en oportunidades de desarrollo integral y sustentable en el tiempo, sean de urgencia permanente para las naciones. El gobierno colombiano, así lo ha entendido, planteando el plan de desarrollo VC 2019 (Visión Colombia), que inscribiendo con él su accionar estratégico en metas y objetivos de largo plazo, responde al mismo tiempo a los requerimientos de la comunidad internacional y a las sentidas demandas de sus ciudadanos.

En efecto, los acuerdos de las Metas del Milenio y los instrumentos y metodologías dispuestos para lograrlos, constituyen una referencia imprescindible para comprender que los Estados modernos, más allá de los matices particulares que configuren sus diferentes ideologías e idiosincrasias particulares, han sabido lograr acuerdos sobre líneas de desarrollo comunes, que recogen lo esencial de las demandas y necesidades de los pueblos que representan, pavimentando sobre bases sólidas el futuro que compartimos.

Aunque más de una vez -podría decirse con propiedad-, y en distintos escenarios, la comunidad internacional a través de la voz de sus líderes, ha planteado y establecido acuerdo sobre visiones comunes de desarrollo armónico, basados en principios de respeto mutuo y crecimiento conjunto para una humanidad más plena, las Metas del Milenio, junto con trazar un ideario de compromisos que responden a intereses humanos superiores, tienen la característica diferencial que los identifica, que estos acuerdos de logro de objetivos comunes, se han acompañado de indicadores de logro para las distintas áreas de la vida social que consideran y de metodologías precisas para lograrlo.

Podemos decir que el eje central de las Metas del Milenio, consiste en disminuir las inequidades y diferencias existentes entre distintos sectores de la población, para lograr una situación de equilibrio social interno, que garantice el máximo desarrollo posible de los países, sociedades y personas, en el reconocimiento de un espacio planetario común. Para ello, se ha concebido el flujo constante de una significativa movilización de recursos humanos, de tecnologías de última generación y de fuentes de financiamiento adecuadas a la magnitud de una tarea hasta aquí inédita en la historia de la humanidad.

El nuevo Sistema de Protección Social de Colombia, JUNTOS, recoge los principios establecidos en las Metas del Milenio y los operacionaliza a través de los últimos y más eficientes desarrollos contemporáneos en materia de Protección Social, que en síntesis corresponden a tres principios fundamentales: 1. Concebir la Protección Social como un modelo promocional (y ya no asistencial). 2. Implementarla a través del fortalecimiento de Redes de Actores (y ya no como entes institucionales desvinculados) y 3. Disponer de Plataformas Tecnológicas que permitan la interoperabilidad de los sistemas y la gestión de la información, para permitir la adecuada y oportuna toma de decisiones.

En este sentido, la participación del Área de Gestión Pública de Visiión Internacional, en el Diseño del Soporte Tecnológico en ambiente Web del Sistema de Protección Social JUNTOS, de Colombia, así como en el desarrollo e implementación de sus fases sucesivas, que permitirán el completo seguimiento de los planes y programas aplicados en familias y territorios de acuerdo a criterios de gestión integral de recursos, responde al mismo tiempo a nuestros amplios deseos de colaborar decididamente en el mejoramiento de las condiciones de vida de la gente más allá de las fronteras nacionales, como del reconocimiento del Gobierno Colombiano y de las entidades financieras mundiales participantes, de la experiencia que hemos logrado en este particular campo de acción, a la vez tan fundamental en la sustentabilidad y proyección de las visiones políticas, como complejo y reciente, en cuanto a la comprensión y coordinación de los actores, condiciones y herramientas que permitan llevarlas a cabo de manera integral.

De tal manera, digamos que la visión sistémica que sustenta nuestro modelo de empresa de conocimiento (ECO) y que conjuga Redes Sociales, Tecnología Aplicada y Comprensión Significante en la aplicación de políticas sociales para permitir una toma de decisiones informada, pertinente y oportuna a las autoridades, es al mismo tiempo el resultado de una constante práctica interna de procesamiento de data actualizada, análisis de contextos, auto evaluación de resultados y retroalimentación con instancias de investigación multidisciplinaria del mas alto nivel, lo que nos permite garantizar resultados óptimos que colaboran sustantivamente al logro de los objetivos técnico políticos ya planteados y prefigurar escenarios prospectivos que sustentan una visión de futuro consistente con los desarrollos del milenio.


viernes, 27 de julio de 2007

El mango por la sartén

(Notas desde la interfase).

La generación de ambientes tecnológicos[1] en los espacios laborales, con la masiva y veloz introducción de las TICs (se ha señalado en abundancia), modifica las formas de hacer las cosas, las pautas y hábitos cotidianos de trabajo. Tal vez menos se haya considerado, el que este proceso sea más profundo y que implique también nuevos ámbitos de realización, es decir, que se hagan nuevas tareas. En todo caso, cambiar los procedimientos habituales para realizar las mismas tareas, o abrir la organización al desarrollo de nuevos desafíos, remite tanto a lo directamente visible y manifiesto, como a los fenómenos latentes e inconscientes, que por cierto, resultan mucho más difíciles de percibir, comprender y enfrentar. Lo que no se ha dicho, es que hay una relación entre la “virtualidad” y el inconsciente. En la sociedad de la información -y al contrario de lo que ocurría con estos cambios en la sociedad industrial-, las tecnologías modifican pautas y hábitos cotidianos, a gran velocidad, impactando fundamentalmente sobre los aspectos imperceptibles –simbólicos-, aquellos que remiten al inconsciente de las personas y sociedades. Si esto es bastante claro[2] en algunos casos (fundamentalmente en las modificaciones de lo que hacemos), mucho menos lo es respecto a como esta realidad impacta sobre los procesos que nos orientan hacia nuevos horizontes, lo que en definitiva tiene que ver con la innovación. Ciertamente estos son temas de política. Por otra parte, en estas notas asumimos la posición de contexto, según la cual estos fenómenos se producen en la interfase de transformaciones que genera el paso entre la “sociedad de la información” y la “sociedad del conocimiento”.

Como lo establece la Meta 8 del Milenio, nuestro campo de acción es uno en que coinciden la empresa y el estado de manera preferencial. Esto implica que nuestros desarrollos convocan temas comerciales y de servicio, que no pueden tener las mismas características, porque no tienen los mismos fines. Si uno se orienta a tener ganancias diferenciales, el otro apunta a lograr condiciones de creciente igualdad. Ello genera una interfase particularmente compleja, interesante y activa, que en general –hasta aquí- y dada la supremacía absoluta del mercado, sólo ha significado transferencias (por demás aparentes) desde la empresa hacia el gobierno en dos ámbitos fundamentales. Uno, por cierto es el del lenguaje (por ejemplo, las tareas al interior de la administración se denominan “negocios”...), el segundo refiere a las prácticas mismas, traducidas en criterios dominantes de eficiencia, eficacia y pragmatismo, que en definitiva han aportado –en nuestra opinión- mas mal que bien, en su intento por obtener “racionalizaciones” de resultados, mensurables según la lógica de cosificación que las sustenta, en lugar de considerar la importancia de los “procesos”, que forman lo medular de los gobiernos. El Estado, es una cuestión de largo plazo...

Un ejemplo “inmediato” es el que los desarrollos contemporáneos de redes en los ámbitos laborales (y de manera particular en la administración pública, dónde el tema de la información “pública” aparece con paradojal frecuencia como “privada”...), haya consistido en dotarse de redes internas o “Intranet”, que significa aumentar la continuidad de los mecanismos de distribución de la información y los ordenes jerárquicos que transmite, de acuerdo a los canales tradicionales-internos- , en lugar de desarrollar el conocimiento y posibilidades de Internet, pese a que es sobre este último que reposa. Este punto debe ser central en el tránsito entre la sociedad de la información y la del conocimiento. En efecto, los desarrollos de intranet han significado ampliación de los mecanismos de control y de encriptación y han sido desarrollados por la “cultura informática”, que responde a esa primera etapa...

Así, los distintos actores insertos en las denominadas “Sociedades de la Información” y por ende en la globalización de los mercados, requieren en un caso, de más y mejor información sobre sus competidores y ello obliga a soluciones tecnológicas que satisfagan esta necesidad, así como niveles crecientes de capacitación “mental” o ideológica, hacia el cambio organizacional. En el caso del Estado, como decimos, las TICs vehiculan fundamentalmente procesos de efectividad y eficiencia. La información, tiende a ser de consumo “interno” y en el mejor de los casos, remite a la propaganda (ex ante o ex post) de las autoridades de tránsito, vestidas con ropajes de permanencia. Al cabo, el poder solo es transitorio para quienes lo ejercen, es permanente para quienes lo sufren. No habiendo “carrera funcionaria”, ni reconocimiento de méritos a través de sistemas evaluativos confiables y siendo las jefaturas prerrogativa de los compromisos y confianzas que ha tejido la red de influencia política, un funcionario, sabe que no será jefe, con tanta o mayor certeza que un trabajador siente que no será dueño de la empresa en que trabaja. Por cierto acá hay un tercer nivel de interfase, -que podríamos llamar de “metaimpacto”-, a saber que la lógica de la empresa, ha permeado la del estado, dónde sus funcionarios, son incapaces de diferenciar ellos mismos una de otro.

El ámbito principal de actividad que desarrolla la complejidad, remite a la mediación. La mediación múltiple entre interfases relacionales de distinta densidad, es el campo propio de la mediología, nave y océano en que navegamos.

En este escenario que tiende a reunir en un nuevo campo relacional lo simbólico y lo político, las distintas herramientas que conforman el cada vez mas vasto campo de las tecnologías de la información, desempeñan un rol clave. Ahora bien, la pregunta acerca de si estas transformaciones producen una suerte de “rito de pasaje” de una sociedad a otra, es válida, por cuanto, la introducción de nuevas modalidades de herramientas (y acá debemos considerar en el mismo plano al hardware que al software y al groupware), implican ciertamente un proceso “iniciático” de conocimiento y adaptación, que permitirá a los distintos actores enfrentar con “nuevas armas”, las nuevas condiciones de competencia (en la empresa) y de mejora en la calidad de los servicios (en el estado), que se generan debido a la aceleración de los tiempos históricos y al cambio como una cuestión permanente dentro de estas nuevas realidades. Pero ¿se ha comprendido cabalmente lo que ello significa y las "demandas humanas" que involucra?.

Se puede advertir como genuina preocupación, que lo que ha predominado en esta primera etapa “informacional” y tal vez tanto en la empresa como en el gobierno, es la adaptación de los actores a la tecnología y no al revés -que seria lo deseado-, razón por la cual muchas de las promesas de mejoramiento generalizado de las condiciones de trabajo y de vida (en uno y otro campo...) de la tercera revolución industrial, la sociedad de la información, aun están pendientes. La “cultura” dominante en el ejercicio de esta “fase informacional” del conocimiento, ha sido la “informática”, por sobre la “informacional“, es decir, el énfasis no ha estado puesto en saber usar la tecnología y aplicar adecuadamente la información en decisiones estratégicas.

En todos los lugares, los presupuestos de los departamentos de informática han crecido, pero sin que se tenga muy claro para qué, fundamentalmente por la gente que habrá de utilizar las nuevas herramientas que se pongan en uso. Recomendable sería que (ya que no se hizo en la primera ocasión), ese proceso se invirtiera y se generara una amplia y ordenada red de retroalimentación cognitiva, que condujera a la demanda de equipos necesarios para llevar a cabo determinadas tareas, desde el usuario y desde el inicio.

Con solo excepciones notables y en su gran mayoría, las soluciones tecnológicas generadas por los productores, no han sabido hacerse cargo de la ínterconectividad de las mismas y de generar soluciones compatibles con otros sistemas, que han proliferado de manera –paradojalmente- caótica, haciendo que los temas de la estandarización y la homogeneización, sean cada vez reiterados como fundamentales. En el ámbito del Estado, cada repartición ministerial y en casi todos los casos, cada división (departamento y unidades...), ha dispuesto de fondos específicos para dotar a su servicio del instrumental requerido para “modernizarse”, sin que ello responda –como hemos dicho-, a procesos que permitan a las personas generar los “requerimientos de tarea” que habrían de mejorarse con las nuevas condiciones y equipamientos tecnológicos. De allí se desprende fácilmente, que la “interoperabilidad”, no solo no sea una realidad actual, sino que tampoco fuere parte integrante real del propósito con que se concibió la introducción de las TICs dentro del proceso de modernización del Estado.

Brechas de objetivos compartidos entre directivos e informáticos respecto del sentido de las tecnologías, resumidas en “un medio para” y “un fin en si mismo“, que en razón de los criterios descritos, así como de los aumentos presupuestarios, han redundado en un particular estilo de hacer política, en que se verifica la paradojal situación de creciente poder decisional en quienes deben aplicar las soluciones (equipos encargados de finanzas e informática) y de menor poder de decisión en los equipos políticos que deben liderarlas, produciendo, de manera bastante visible, un paradojal escenario político de desaparición de la política.

Por cierto hay quienes se han planteado las cosas desde la perspectiva tecnocrática aún en vigor y hacen reposar las soluciones eventuales, no en el fortalecimiento de las redes humanas, sino en un “mejor conocimiento de las capacidades y una mejor utilización de los recursos que tienen las herramientas. Preguntas como: “¿no será que hemos estado usando incorrectamente las tecnologías de información?” o “¿no será que una parte importante de su potencial ha permanecido inutilizado?”, de manera sutil, trasladan nuevamente el campo de acción requerido hacia el componente “máquina”, que demanda un nuevo “esfuerzo” al humano, para “entender” la máquina de la cual es servidor.

Claramente, es central la introducción de programas que permitan asimismo procesar la información a través de su difusión “sin control”, para permitir la innovación y la creatividad, así como de foros de discusión y análisis sistemático, que se traduzcan en nuevos programas. Esto es por cierto, una transformación de la cantidad en calidad: de la información al conocimiento. Señalemos a este respecto, que la actual construcción de una “web semántica”[3], es un indicio del reconocido peso de esta tendencia que se agrega a la “cantidad” de información disponible: oportunidad de acceso y significado, para tomar decisiones oportunas y pertinentes, orientadas hacia el bien común, que encuentren sustentabilidad y efectos sociales reales en la participación orgánica de las redes de actores socio-técnicos que necesariamente, se encuentran al inicio y al fin del proceso.

Como se ve, nuestra posición es la del “salto en adelante” que implica asumir desde al análisis, el fin de una etapa (la sociedad de la información) y el comienzo de una nueva (la sociedad del conocimiento), para a partir de allí, operacionalizar metodologías y procesos conducentes a los nuevos horizontes y así, más que volver a “corregir” lo que se hizo de manera insuficiente, abordar decididamente tareas que presuponen nuevos objetivos. Y esto pasa por introducir la dimensión de política simbólica, en los mismos dominios dónde constatamos el peso de su aparente ausencia: el lenguaje, que se quiere conceptual antes de ser operativo, el pensamiento, que tiene que ser crítico para que su transparencia llegue lejos, la acción, que tiene que ser participativa para que las organizaciones inteligentes sustenten la democracia. Contribuimos a la creación de Ambientes Tecnológicos para Redes de Relaciones Cognitivas (RRC).

Notas.
[1] Esta definición conceptual es importante, por cuanto apunta precisamente a hacer explícito que la introducción de TICs, modifica –insensiblemente, pero no siempre-, el conjunto relacional del sistema considerado y no solo los detalles específicos de su aplicación, generando un “ambiente tecnológico”.
[2] Baste considerar lo que puede significar –socialmente-, una madre que amamanta, mientras habla por celular, fenómeno hoy tan común como impensable hace muy pocos años.
[3] Como lo desarrollan actualmente varios programas, como el SEKT (Semantic Knowledge Techologies) de la Unión Europea y lo promulga el mismo “creador” de Internet, Berners-Lee. http://siischilesolidario.blogspot.com/2006/09/tecnologas-de-conocimiento-semntico.html.

lunes, 23 de julio de 2007

Interoperabilidad tecnológica y fortalecimiento de redes. 1

Interoperabilidad tecnológica y fortalecimiento de redes.

Rainer María Hauser.

Preámbulo.

El formato de presentación del presente texto, debiera tal vez ser más formal. Sin embargo, el que se auto inscriba en la dimensión de mediología 1], el que sea una contribución a la política estratégica de la empresa Visiion, así como por tratarse de un primer borrador que rescata distintas apreciaciones sobre los fundamentos de la transformación de la que somos parte, planteando algunas algunas ideas que seguirán rondandonos para orientar sus resultados (y también, por cierto, tomando en cuenta su “distribución reestringida”...), he preferido dejarlo en la hibridez que manifiesta por el momento, su confusión de estilos, lo que lo acercaría a un “ensayo” propio a una declaración fundacional, de alguna manera marcado por la internacionalización de procesos. En definitiva, hemos querido aprovechar la coincidencia extraordinaria de la obtención de ciertos resultados de las políticas públicas en su implementación social, con los inicios relativos de la materia que nos convoca, para señalar algunos aspectos de las nuevas fases del proceso, que podrían ir siendo mejoradas en la medida que la transmisión de nuestro análisis situacional, nos permita ir integrándolo a los distintos centros de decisión donde se conciben, diseñan e implementan dichas políticas. No ha de sorprender, finalmente, el que tratándose de “sustancias de laboratorio”, incorporemos a estas líneas alguna referencia protocolar a la teoría que la sustenta.

Digamos aún, que más allá de los aspectos concretos ya en marcha, consistentes en utilizar las herramientas tecnológicas de última generación para mejorar la vida de la gente a la que servimos, y que constituiría la mirada a largo plazo que nos alimenta, este comentario se sitúa en un plano de interfase, dónde confluyen lo político y lo técnico, dentro del paradigma de “réplica mejorada” que vehicula la óptica de aprender con la experiencia.

No se me escapa, ni podría, por cierto, que apuntamos directamente al centro de lo que podríamos llamar "el complejo de las torres gemelas"[2], que tiene que ver con la forma en que se toman las decisiones en el aparato del estado y de lo necesario que resulta establecer desde el inicio, que la interoperabilidad que permitiría superarlo, debe asumir, la conversación y el diálogo entre las partes con el espíritu dialógico que bien representa el entre nosotros consabido término de voluntad política. Este último -es bueno recordarlo-, se recogió en las Metas del Milenio como una indicación de “contenido” y requisito imprescindible para que pudieran ser llevadas a cabo, por el conjunto orientador significante de: visión de futuro, equipos idóneos, financiamiento adecuado y flexibilidad para enfrentar las condiciones de un mundo siempre cambiante. En efecto, cuestiones generales relativas a las orientaciones metodológicas del proceso así como su forma de aplicación, no debieran ser pasadas por alto por nosotros, aunque fuere solo como preparación hacia nuevos desafíos, entendiendo que los procesos ya se encuentran en niveles avanzados de desarrollo y que la posibilidad de corregirlos no pareciera inmediatamente a nuestro alcance.

Interoperabilidad tecnológica y fortalecimiento de redes.

El que en un país como Chile, a la cabeza de sus pares en la región[3] de acuerdo a los índices comparados actualmente en uso y que determina el lugar de los países de acuerdo a criterios de sustentabilidad democrática, desarrollo económico y mejora de la calidad de vida (dentro de los cuales se encuentra el nivel de impacto y penetración de las nuevas tecnologías de comunicación), se haya producido un fracaso tan notorio de la primera fase de implementación, de un programa de importancia mayor para los gobiernos de la concertación como el del Transantiago, tiene de que hacer reflexionar a quienes como nosotros, hacen de su oficio, la asesoría y colaboración desde lo externo-privado para el mejoramiento sustantivo de la gestión y transparencia de las políticas públicas.

En efecto este proyecto emblemático que involucraba prácticamente a cerca de un 60 por ciento de la población chilena (que es aproximadamente el porcentaje de la población de Santiago), pretendía servir de vitrina para demostrar al mundo -y por cierto sus habitantes- que nuestro país, Chile había sido capaz de llevar a cabo un exitoso proceso de reforma y modernización del estado que también, como no, se objetivaba en el ámbito tan esencial como necesario del transporte público. Para ello se invirtieron sumas de dinero sino inéditas, mas que considerables, en las etapas de concepción y diseño, se convocaron equipos multidisciplinarios de la máxima calidad y se dispuso de la capacidad para constituir equipos técnicos de excelencia, que trabajaron[4] así como del instrumental tecnológico adecuado que permitiría llevarlo a cabo.

Con este proyecto los gobiernos democráticos de la concertación iban a demostrar que en el día a día de la vida ciudadana, la ciudad más importante del país, su capital, estaría a la altura de los países desarrollados en materia de transporte público y por añadidura demostraría la calidad de las políticas públicas, entrando al bicentenario de su constitución. Sin embargo, contando con todo lo que aparentemente se requería, el conjunto, formado por una diversidad de actores e intereses, relacionándose entre sí de manera discontinua, no pudo resistir el choque, con la realidad de su implementación.

En el dominio de la Protección Social, podemos encontrar ejemplos recientes que también remiten a esta problemática. Hemos visto recientemente, tanto en noticias, como entre comentaristas especializados y (complicados) personeros de la administración pública, que la aplicación de la última encuesta socioeconómica CASEN 2006 de Chile, arrojó el sorprendente resultado según el cual la comuna de Vitacura, la más rica del país, tiene un porcentaje mayor de indigentes que Pudahuel, una de las más pobres del país. Por cierto, no cabe en este espacio, ni es nuestro propósito, ir a los detalles metodológicos, que podrían explicar el por qué ello ocurrió, sino establecer los criterios generales que permitirían un ejercicio comparativo, en el sentido práctico de aprender de la experiencia. Es cierto que hay en ello de que generar reflexión en el ámbito de aplicación de herramientas de política pública. Tanto es así, que una vez conocidos los resultados que mencionamos –y visto el revuelo que se formó-, luego de varias reuniones para tratar el tema al más alto nivel gubernamental, con centros de estudio que representaran todas las corrientes políticas y académicas, las máximas autoridades a cargo (en la ocurrencia, la señora Ministra de Mideplan), junto a profesionales de organismos internacionales (CEPAL), acaban de acordar la creación de un “comité de expertos”, destinado a perfeccionar y diseñar instrumentos y metodologías para la evaluación de políticas públicas.

Críticas y cuestionamientos, afirmaciones y respuestas, se han escuchado también en las últimas semanas, acerca del origen del cambio de paradigma en protección social, el Programa Puente. Sin embargo, es cierto que aunque ellas provienen de una incomprensión de sus propósitos, aunque ello no debiera oponerse a una consideración metodológica, ya que las carencias deben ser consideradas. En efecto, el programa Puente no tenía objetivos “cuantificables”, ubicándose así al otro extremo de lo considerado en el caso de la CASEN. Con él, se buscaba en primer lugar instalar el diálogo y generar confianza acerca de los buenos propósitos del estado. Por cierto acá y por el contrario, la falta de formatos que hiciera posible procesar la gran cantidad de datos cualitativos generados por los interventores, impidió “los grandes números”, pero en un caso como en el otro, ello radica en opciones de política que sólo en determinados casos busca de discutirse exante, como sería tal vez deseable. Es así que la evaluación externa hecha por la Universidad de Chile sobre el programa Puente, indica que los resultados más importantes a los dos años de su aplicación, entre la gente de escasos recursos, fue que este sector relegado de la población, encontró que era un interlocutor social, se dio cuenta que podía hablar, adquirió –podríamos decir-, conciencia de su existencia en la sociedad. Se sabe del enorme efecto que puede tener el habla, como vehículo de adquisición de enseñanzas, sobre todo (aunque no únicamente), cuando se es escuchado. Claro que ese hablar específico al que hacemos referencia, estuvo limitado por cierto a la presencia intermitente del apoyo psicosocial, pero éste no careció de representatividad. Lo cierto es que más allá de los principios, como lo decía una encargada nacional del Puente en encuentro con Chile Solidario el año pasado, “el Puente es una enorme acumulación de diálogo”. Que dicho sea entre nosotros, no están en ninguna parte, ni podrían estarlo, a no ser que hubiéramos concebido delirantes orientaciones a lo Borges –que recordábamos recientemente-, como en el caso del “memorioso Funes” (que tardaba 24 horas en contar lo sucedido en un día), respecto al tiempo, o el cartógrafo obsesivo (que desarrolló la escala de 1:1 para tener precisión total), en lo concerniente al espacio, y hubiéramos desarrollado “dispositivos de almacenamiento total” de las visitas de los “apoyos psicosociales”... Así, podría decirse que lo que se pudo cuantificar de los diálogos, terminó siendo los “mínimos” del Chile Solidario, o el comienzo de un nuevo programa.

La interoperabilidad como estrategia comunicacional.

La calidad de una política pública depende, como sabemos, de la consideración conjunta de sus aspectos políticos, de las características institucionales, de los aspectos técnicos y por cierto de la política comunicacional -que en su sentido estricto que aquí utilizamos-, remite a que los distintos aspectos de un programa determinado no sólo deben ser conocidos por la comunidad de usuarios a los que se dirige, sino que además debe permitir establecer flujos de actualización permanente de intercambio de información pertinente entre ellos y los ejecutores del mismo. Dicho de otra manera, una política comunicacional, es parte de la estrategia, debe tener carácter sistémico y –en consecuencia-, la retroalimentación está en el corazón de su eje de acción. De esta manera, y ya en el ámbito concreto de nuestros saberes profesionales, el centro neurálgico de un programa de intervención social, debe encontrarse en aquello que concierne a la interoperabilidad.

Dos observaciones sin embargo, aparecen de rigor, habiendo llegado a este punto. La primera, de orden general, consiste en advertir que dada la importancia societal que han adquirido las comunicaciones de masas a partir de la segunda guerra mundial y con el desarrollo espectacular de los medios, primero radiales, luego televisivos y actualmente -gracias al descubrimiento del hipertexto-, con Internet, nuestras sociedades han tendido a sobre valorar el espectáculo del que son parte (siempre hay alguien que nos observa...), y así la información, se ha confundido con las noticias y las noticias con el espectáculo. En el ámbito del ejercicio político que nos interesa (fundamentalmente porque permea los resultados de los programas de servicio público que consideramos), esto se explicaría por al menos en tres dimensiones distintas: una porque el ejercicio mismo de la política pareciera llevarse a cabo en el ámbito de las noticias (que es en general dónde el público se entera de lo que ocurre), dos, porque los políticos se confunden con los personajes de la farándula (que en muchos casos los sustituyen y en los cuales se convierten y viceversa) y tres, porque desde la perspectiva de las estrategias con que se diseñan las políticas y en consonancia con lo anterior, las comunicaciones aparecen reducidas a su función de propaganda. De allí se deriva el que los encargados de comunicaciones de las distintas reparticiones e instituciones públicas, tienden en la gran mayoría de los casos a ser periodistas (o publicistas), quienes tienen por función la presentación favorable de los hechos en los cuales participan sus jefaturas y autoridades, agregando de manera subrepticia a la ya suficientemente grave situación de sesgo informativo y de la no participación objetiva de este sector de comunicaciones en los aspectos formativos de los programas, el problema de la autocomplacencia o carencia de espíritu crítico evaluativo, lo que dificulta sobremanera –cuando no hace imposible-, corregir errores sobre la marcha.

El segundo aspecto que es necesario recalcar a propósito de la interoperabilidad, es que tal como lo señala el título que hemos puesto a esta reflexión, mucho más que un asunto de intercambio de data entre máquinas (apreciación sin duda generalizada incluso al interior de los equipos técnicos del gobierno) a la que remite el concepto de acuerdo a una determinada definición de tecnología[5], la interoperabilidad tiene que ver con la capacidad de diálogo y de toma de decisiones coordinada entre los actores que conformen la red específica que aborde las tareas que en conjunto deciden realizarse.

Es así que la orientación de las políticas públicas y su difusión de una manera clara para ser concebida de manera a generar instancias cada vez mayores de participación, lo que redundará en empoderamiento y sustentabilidad de las mismas, requiere del fortalecimiento de la capacidad estratégica del gobierno, en el día a día de los distintos actores que componen la red humana a través de la cual también por la cual las políticas públicas se harán servicios concretos para la ciudadanía.

Por otra parte también hay que establecer formas concretas y específicas de desarrollar estas estrategias de política comunicacional entre los distintos nodos jerárquicos de las redes de acuerdo a las fases que cada uno de estos programas refiere para que den cuenta de las especificidades de función de cada uno de ellos en sus diferentes momentos. Así, por ejemplo, el papel de un grupo asesor de presidencia, será más importante en la fase de concepción de un determinado programa, mientras que los ministros de las áreas convocadas serán más importantes en el proceso de diseño, y figuras político-administrativas de mayor presencia en las localidades, habrían de llevar el peso sustantivo de la gestión, mientras que la “fase” evaluación, aunque debe hacerse a todos los niveles (y en rigor requiere convertirse en una “fase transversal” permanente), debe recaer fundamentalmente en los estratos directamente operativos que tendrán a su cargo la responsabilidad de la implementación directa. Sin duda que para poder llevarlo a cabo es indispensable fortalecer la capacidad estratégica del gobierno para establecer un nexo permanente y que permita la requerida con la continuidad a estas distintas políticas públicas. Sin embargo, nuestra materia es compleja y un error común consiste a su vez en considerar que las distintas fases (como los distintos actores) son entes distintos si y que pueden ser tratados de manera separada, generando una situación de interconexión falsa en lugar de solucionar situaciones delicadas, agrega más problemas a los que ya se tenían.

Pareciera ser que el problema fundamental radica pues, en el análisis de contexto, o “análisis situacional”, ya que cuando vamos a abordar una política pública, el punto consiste en determinar no sólo lo que debe ser corregido con la implementación de las acciones que han de conducir a los objetivos planteados, si no qué es lo que se puede corregir dadas las condiciones de contexto a las cuales nos enfrentamos. Y ello es así, porque como en todo orden de cosas, un momento nuevo no nace de la nada, sino de momentos anteriores y la construcción de un programa de protección social dirigido a la extrema pobreza, en el país que fuere, se encontrará con antecedentes históricos e institucionales sobre los cuales habría de instalarse. Si tomamos el caso de Colombia, nos daremos cuenta que la extensa red de protección social para la supresión de la pobreza que supone el plan del programa Juntos, no sólo es un esfuerzo importante de coordinación entre áreas institucionales distintas, ni supone exclusivamente la atención sobre determinado tipo de universo social, sino que también -y sobre todo-, debe instalar su accionar sobre el multifacético espectro de anteriores acciones, que de manera más o menos coordinada entre los actores entonces disponibles y de acuerdo a las orientaciones concretas de política pública que hubieren puesto entonces en marcha sus autoridades, ya había sido llevada a cabo.

En el ámbito de la administración pública, esto no es un detalle menor, porque como corrientemente ocurre en el ejercicio de introducción de las nuevas tecnologías (que es desde dónde percibimos el fenómeno) cada nueva herramienta, cada giro conceptual, cada nueva orientación de política, genera inevitablemente la manifestación de lo que ha sido llamado " fenómenos de resistencia" y que encuentra en su significado un amplio espectro de actitudes y valores que va desde el temor al cambio, hasta las formas más extremas de celo y lealtad con la labor realizada, las orientaciones realizadas y el conocimiento adquirido acerca de las herramientas hasta entonces disponibles.

Es así que dentro de las orientaciones contemporáneas de desarrollo de las políticas públicas, se ha instalado con el rigor y presencia de lo incuestionable, y como concepto especial diferenciado del proceso evaluativo, en tanto modo operativo, el de las “buenas prácticas” en gestión pública y que tal como ocurre con la medicina basada en la evidencia (tema específico sobre el que tendremos que volver), consiste en rescatar aquellos aspectos que no necesariamente estaban concebidos en el diseño original y que entonces bien pueden aparecer como accidentes, de cuya naturaleza se desconoce las causas, pero que sin embargo, se constatan como efectivamente producidos y deben ser rescatados como realidades de facto, que más allá de sus causas de origen, se convierten en resultados que han de considerarse como aportes para la buena continuidad de los procesos emprendidos.

A nadie debiera escapar que este hecho en apariencia trivial, constituye un cambio radical de óptica, por cuanto la visión mecanicista en que se apoya la tecnocracia -hasta hace muy poco, más que preponderante, única, en el mundo de la ciencia y de sus desarrollos tecnocientíficos-, era el de determinar que todo aquello que apareciera en el ejercicio de la realidad que no correspondía al diseño inicial, o bien era desechado como error, o bien se ajustaba de manera que cupiera en el. En el ámbito del desarrollo de software está nueva concepción, que recogía los principios de retroalimentación de la cibernética en el ámbito de la construcción de herramientas informáticas adecuadas, se conoció con nombre de programación extrema y ha constituido desde los años noventa, un aporte fundamental para la comprensión de procesos y de la óptica con que trabajamos[6].

Dicho de otra manera como en la sociedad no se puede hacer tabla rasa de la historia y comenzar de cero, debemos reacomodar constantemente los procesos a las nuevas condiciones y sin embargo cada vez que comenzamos un nuevo programa, tenemos que actuar como si nunca hubiera habido otros que lo precedieron. Bien pudiera ser que el cambio de un país a otro gracias al efecto de objetividad (que paradojalmente es también desconocimiento relativo) que implica, permitiera una visión capaz de detectar los errores cometidos por programas similares en otras latitudes, realizará la traducción de las buenas prácticas realizadas, y permitiera así colaborar entonces de manera sustantiva, a la mayor eficacia y efectividad del nuevo programa implementado. Esto es también lo que estamos haciendo, en el nuevo escenario que abre Visiion Internacional.

Por eso señalamos con firmeza que la interoperabilidad no es un asunto tecnológico, sino que tiene que ver con el compromiso de fortalecer las redes sociales y que este compromiso debe ser establecido de acuerdo a las particulares condiciones institucionales, de conocimiento y culturales que en cada lugar se hubieran puesto al servicio de la voluntad política, tras el logro de los objetivos comunes, desde el más alto nivel y en general siguiendo un desarrollo secuencial “Top down”, es decir involucrando en primer lugar y de manera más fuerte en el proceso inicial de concepción de las líneas programáticas, el compromiso a la coordinación de las autoridades representativas de las políticas locales, para luego más adelante, en la etapa de diseño, recoger como retroalimentación una estrategia participativa “Bottom up”, es decir de abajo hacia arriba. La fase de implementación habría de permitir la correcta articulación en el ejercicio concreto, de los acuerdos establecidos por las autoridades y del reflejo de la práctica que emana de las poblaciones involucradas. De esta manera un programa de protección social sería pertinente, sustentable y lograría sus objetivos de mejorar la calidad de vida de las personas. Aún será posible concebir aspectos particulares y específicos en situaciones puntuales que deban ser tratados de acuerdo a procesos que no contemplen esta dinámica.

notas

[1]
Según la concepción del científico y politólogo francés Regis Debray, quien acuñó el término (1994).

[2] Las “torres gemelas” a las que nos referimos son “Babel y papel”: idiomas y voluntades ditintos y excesivo apego a las formas en que siempre se han hecho las cosas. Inmovilidad burocrática y falta de innovación.

[3] Chile viene de ser aceptado entre los 30 exclusivos países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

[4] En realidad este es el punto central: trabajaron juntos, pero de manera paralela: no hubo coordinación sustentable entre los distintos equipos. Este es un caso clásico de lo que hemos llamado “Efecto Big Bang”: cuando los proyectos empiezan, está todo concentrado, una vez que se implementan, empieza a dispararse cada una de sus líneas en su propia dirección...

[5] Tecnología, palabra griega, de acuerdo a su etimología, significa “discurso del arte” (Techne: arte; logos: discurso, palabra, comprensión, de dónde por extensión: lógica).

[6] Ver, sitio de Vision, http://www.visiion.cl/ , documentos.